domingo, 23 de diciembre de 2012

Hippies en San Francisco

Hippies en San Francisco

Jan 1, 1960 - Jan 1, 1970
Se llama Hippie o Jipi1 a un movimiento contracultural nacido en los años 60 en Estados Unidos, así como también a los seguidores de dicho movimiento. La palabra hippie deriva del inglés hipster que solía usarse para describir a la subcultura previa de los beatniks (no confundir con Generación Beat), que también tuvo como base importante a la ciudad estadounidense de San Francisco (California) y su distrito Haight-Ashbury. Esta nueva subcultura heredó algunos valores contraculturales de la Generación Beat y en menor grado del naturismo alemán, y en determinados casos crearon sus propias comunidades intencionales.
Escuchaban rock psicodélico y folk contestatario, abrazaban la revolución sexual y creían en el amor libre. Algunos participaron en activismo radical y en el uso de drogas como la marihuana, el LSD y otros alucinógenos con la intención de alcanzar estados alterados de conciencia, en realidad una forma de rebelarse por la homogeneidad de conceptos que ofrece el Sistema. También buscaron formas de experiencia poco usuales, como la meditación. Debido a su rechazo al consumismo solían optar por la simplicidad voluntaria, ya sea por motivaciones hedonistas, espirituales-religiosas, artísticas, políticas, o ecologistas.
A finales de los años sesenta en EE. UU. los hippies constituyeron una corriente juvenil masificada, para después quedar pasada de moda (anticuada), pero las siguientes generaciones llamados neo-hippies mantendrían vivo al movimiento como una subcultura establecida en muchas formas y con nuevas generaciones hasta hoy. Así pues han emergido fenómenos como la Rainbow Family, la escena psytrance y goa trance o los deadheads y phishheads. En tanto pequeños enclaves de hippies originales y neo-hippies continúan desarrollando en parte este estilo de vida, aunque con algunas modificaciones, bien en la ciudad o en el campo. 
 
 
 
Nada desata con más fuerza la nostalgia que una vieja canción. Oigamos. Este lunes, a las 9 de la mañana, como si tocara un reporte de oficina, me llama a los años Édison Palomeque, antiguo compañero de Sociología y de los chupes estudiantiles en el Bar Silvia, frente al cine Colón. “¿Sabes quién se murió?”, dispara por el celular. Me quedo helado, esperando lo peor ahora que se está muriendo la gente que antes no se moría. “Scott McKenzie”, pronuncia, y yo paso del hielo al desconcierto pensando que se ha vuelto loco: lunes, 9 am, un nombre de whisky…¿quién diablos es Scott McKenzie?, ¿el director de cine que se acaba de dar el vire de un puente de Los Ángeles? “No, el que cantaba San Francisco, tu canción del Bar Silvia”. Entonces irrumpe por la ventana de la memoria el viento lejano de la juventud y vuelvo a sentir el olor de la fritada y el sabor dulzón del ron con cola y veo girar por enésima vez, tras el vidrio abombado de la rockola, el disco de 45 rpm donde alguien canta “If you are going to San Francisco…” Digo ‘alguien’ porque nunca supe el nombre que me recuerda el Palomeque, antes de rematar con un “asomaraste para tomar una biela”. Asomado mismo estoy, pero al abismo de otra generación perdida. (¿Cuál no lo es?) Pésima manera de empezar la semana ahora que es tan fácil escapar, con un toque al mouse, del texto en el que estoy trabajando al mundo del YouTube y pulsar en la clásica, ilusionada, inigualable versión de Scott McKenzie, interpretada en Monterrey en 1967, un año antes de que yo llegara casi por accidente a San Francisco de California, dizque a estudiar matemáticas puras, pobre de mí, en el año más duro del movimiento hippie y en el ‘college’ más rayado y rebelde de los Estados Unidos, donde quemaban la bandera y quemaban hierba y copulaban en los rincones, ‘make love, not war’, contra Lyndon Johnson y la guerra imperialista en el Vietnam. “There is a whole generation/ with a new explanation/ people in motion”, continúa McKenzie, cantando mejor que nunca ahora que está muerto y el hippismo y la revolución no son más que eso, canciones añejas que reviven una y otra vez el romanticismo rebelde de los años sesenta porque nadie después ha podido generar mitos que tengan el poder universal de los Beatles y el Che Guevara. No en vano las Olimpiadas de Londres abrieron con Hey, Jude entonada por el mismísimo Paul McCartney y cerraron con Imagine y la cara de John Lennon en pantalla gigante, mientras en las tarimas políticas de América Latina ‘tu presencia, comandante, está viva en la memoria’ con la foto más vista de la historia. Pues en la onda de ese gran sacudón cultural se inscribe la canción de San Francisco, ciudad mítica de la Generación de las Flores. Para recuperarlo todo de golpe basta con ir al YouTube. Después hablamo
 
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Este contenido ha sido publicado originalmente por Diario EL COMERCIO en la siguiente dirección: http://www.elcomercio.com/pablo_cuvi/himno-hippie_0_761324028.html. Si está pensando en hacer uso del mismo, por favor, cite la fuente y haga un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido. ElComercio.com
Un himno hippie Tiempo de lectura: 3' 18'' No. de palabras: 533 Pablo Cuvi Viernes 24/08/2012 Nada desata con más fuerza la nostalgia que una vieja canción. Oigamos. Este lunes, a las 9 de la mañana, como si tocara un reporte de oficina, me llama a los años Édison Palomeque, antiguo compañero de Sociología y de los chupes estudiantiles en el Bar Silvia, frente al cine Colón. “¿Sabes quién se murió?”, dispara por el celular. Me quedo helado, esperando lo peor ahora que se está muriendo la gente que antes no se moría. “Scott McKenzie”, pronuncia, y yo paso del hielo al desconcierto pensando que se ha vuelto loco: lunes, 9 am, un nombre de whisky…¿quién diablos es Scott McKenzie?, ¿el director de cine que se acaba de dar el vire de un puente de Los Ángeles? “No, el que cantaba San Francisco, tu canción del Bar Silvia”. Entonces irrumpe por la ventana de la memoria el viento lejano de la juventud y vuelvo a sentir el olor de la fritada y el sabor dulzón del ron con cola y veo girar por enésima vez, tras el vidrio abombado de la rockola, el disco de 45 rpm donde alguien canta “If you are going to San Francisco…” Digo ‘alguien’ porque nunca supe el nombre que me recuerda el Palomeque, antes de rematar con un “asomaraste para tomar una biela”. Asomado mismo estoy, pero al abismo de otra generación perdida. (¿Cuál no lo es?) Pésima manera de empezar la semana ahora que es tan fácil escapar, con un toque al mouse, del texto en el que estoy trabajando al mundo del YouTube y pulsar en la clásica, ilusionada, inigualable versión de Scott McKenzie, interpretada en Monterrey en 1967, un año antes de que yo llegara casi por accidente a San Francisco de California, dizque a estudiar matemáticas puras, pobre de mí, en el año más duro del movimiento hippie y en el ‘college’ más rayado y rebelde de los Estados Unidos, donde quemaban la bandera y quemaban hierba y copulaban en los rincones, ‘make love, not war’, contra Lyndon Johnson y la guerra imperialista en el Vietnam. “There is a whole generation/ with a new explanation/ people in motion”, continúa McKenzie, cantando mejor que nunca ahora que está muerto y el hippismo y la revolución no son más que eso, canciones añejas que reviven una y otra vez el romanticismo rebelde de los años sesenta porque nadie después ha podido generar mitos que tengan el poder universal de los Beatles y el Che Guevara. No en vano las Olimpiadas de Londres abrieron con Hey, Jude entonada por el mismísimo Paul McCartney y cerraron con Imagine y la cara de John Lennon en pantalla gigante, mientras en las tarimas políticas de América Latina ‘tu presencia, comandante, está viva en la memoria’ con la foto más vista de la historia. Pues en la onda de ese gran sacudón cultural se inscribe la canción de San Francisco, ciudad mítica de la Generación de las Flores. Para recuperarlo todo de golpe basta con ir al YouTube. Después hablamos

Este contenido ha sido publicado originalmente por Diario EL COMERCIO en la siguiente dirección: http://www.elcomercio.com/pablo_cuvi/himno-hippie_0_761324028.html. Si está pensando en hacer uso del mismo, por favor, cite la fuente y haga un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido. ElComercio.com

FOTOS HIPPIES



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Cultura hippie de los años 60

Cultura hippie de los años 60

Escrito por erin carr adams | Traducido por antonella iannaccone
Cultura hippie de los años 60
En la década de 1960, el movimiento hippie contracultural surgió. Debido a la explosión demográfica después de la Segunda Guerra Mundial, había 70 millones de adolescentes y adultos jóvenes en Estados Unidos. La juventud estadounidense rechazó los valores tradicionales de sus padres, formando su propia cultura, estética, creencias y valores. Los hippies practicaba el amor libre, abogaron por el "flower power", experimentaron con las drogas, y ampliaron los límites de lo aceptable en la cultura americana.

Orígenes

La palabra hippie viene de la palabra "hip", que significa "conocer" o "saber." El apodo de "hippie" fue acuñado en los beatniks en el barrio de Haight-Ashbury de San Francisco. Le dieron el nombre "hippies" a las nuevas generaciones de estudiantes universitarios que admiraban y siguieron a los beatniks.

Estilo de vida

Muchos hippies experimentaron con las drogas, especialmente marihuana y LSD, para expandir su conciencia. Este movimiento fue liderado por Timothy Leary, quien alentó a los jóvenes a "encender, sintonizar y abandonar la escuela." Los hippies solían vivir en comunas y tenían abiertas relaciones sexuales, o "amor libre". El vegetarianismo y el ambientalismo se introdujeron a la Norteamérica por los hippies. Los hippies practican el espiritismo, las religiones orientales y la medicina alternativa y la astrología, lo que llevó al apodo de la década de "la Era de Acuario".
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Política

El movimiento hippie fue en parte una reacción a la guerra de Vietnam y el reclutamiento. Los hombres jóvenes quemaban sus tarjetas de reclutamiento o huían a Canadá. El lema pacifista de los hippies era "Haz el amor y no la guerra." Las protestas de la guerra eran comunes, especialmente en los campus universitarios. Los derechos de la mujer y la igualdad racial también fueron temas de gran importancia que los hippies apoyaban. Sin embargo, muchos hippies, mientras fomentaban conciencia política, optaron por el "abandono" de la sociedad en lugar de participar activamente en las protestas y las luchas políticas.

Moda

Los hippies desarrollaron una forma distinta de vestir. Muchos hombres se dejaron crecer el pelo largo, desafiando las convenciones tradicionales de género. La ropa de estilo unisex era también popular. Las tendencias populares de los hippies eran vestimenta étnica, perlas de amor, pantalones de campana, gafas de abuela, sandalias, y las siluetas fluidas. Como un rechazo del consumismo, los hippies menudo llevaban ropa de segunda mano o hacían su propia ropa.

Música

La música era una parte importante de la cultura hippie. Los "Be-ins," celebraciones del festival de música, comenzaron con "la reunión de las tribus" en San Francisco en 1967. El festival hippy de música más famoso es el de Woodstock, donde más de 400.000 personas se reunieron para un concierto de tres días en 1969 en Woodstock, Nueva York. La música folclórica, rock ácido y rock psicodélico eran géneros populares. Los músicos asociados con la cultura hippie son Bob Dylan, Joan Baez, The Grateful Dead, Peter, Paul y Mary, Jefferson Airplane y The Beatles.

La historia de la moda hippie de los 70'

Escrito por lisa mcquerrey | Traducido por florencia kushidonchi
La historia de la moda hippie de los 70'
La historia de la moda hippie de los 70' está definida por una actitud despreocupada y contestataria hacia la vida, el amor y la política. La moda estaba fuertemente influenciada por la musica folk y el rock and roll, así como por los artistas y animadores de la época. La moda hippie en los 70' reflejaba las actitudes y costumbres sociales que eran consideradas "tranquilas y despreocupadas" en comparación con las más conservadores de los 50' y los 60'. Gran parte de la moda hippie de los 70' está recobrando popularidad como "retro vintage".

Materiales

En los 70', la moda hippie era ecológica y típicamente confeccionada con fibras naturales y materiales de flujo libre. La tela rasgada o crepé de rayón viscosa fue históricamente descubierta en la moda de los 70'. La llegada de los automóviles y de la calefacción central en los hogares dio lugar a la introducción de telas más ligeras y así los abrigos largos, pesados y de lana fueron reemplazados por chaquetas de terciopelo, abrigos de edredón relleno de guata y chaquetas de velour de lana a la altura de la cadera e impermeables. También ganaron popularidad las prendas hechas con telas livianas y románticas, como algodón ligero, voiles y chifones se convirtieron en las bases de la época.

Tendencias

Una moda hippie popular entre las mujeres de la época eran las faldas de campesina largas, sueltas y floreadas, los pareos de teñido anudado y los chales. También estaba de moda el vestido Granny de cuello alto. Los estampados exóticos y tropicales se hicieron populares cuando los diseñadores comenzaron a emular las tendencias de moda del extranjero. La moda para hombres siguió de cerca a la de la mujer con túnicas holgadas, pantalones de jean acampanados, y colores vivos y brillantes. Los hombres hippies también adoptaron prendas de estilo militar como los pantalones cargo y las chaquetas.
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Influencias internacionales

La influencia de la moda hippie de los 70' provenía de todas partes del mundo dado que los estilos tendían a ajustarse al ánimo de una época que había vuelto a la naturaleza y cuya postura estaba en contra de la guerra de Vietnam. Los hippies tomaron la moda de numerosos grupos étnicos. Aparecieron las chaquetas nehru y las togas largas y sueltas y estaban de moda los caftanes, los muumuus y los kimonos, provenientes de India, África y Asia. En general, los kimonos estaban hechos con telas exóticas y bordados con ribetes de encaje plateados, dorados o de otro color metalizado. Las chaquetas guateadas chinas o tibetanas y los chalecos con sisa cuadrada con estampados combinados eran populares, al igual que los vestidos voile de algodón importado de la India en colores vivos y brillantes.

Moda campesina

La moda campesina para el hombre y la mujer estaba caracterizada por encajes calados, trenzas de sirena de talla grande, baberos falsos, mangas de ángel y mangas acampanadas. Las prendas de forma simple con estampados abundantes estaban de moda para los hombres. Las bolsas de macramé y las bikinis de las islas griegas y los chalecos de crochet y los chales españoles eran de alta moda, al igual que los ponchos y los tops gitanos hechos con telas de gasa.

Influencias románticas

Muchas blusas y camisas gitanas estaban influenciadas por diseños de la era victoriana, como las prendas semi-opacas hechas con manta de cielo. Usadas por hombres y mujeres, estas prendas eran holgadas, siguiendo las líneas de pantalones anchos y acampanados comúnmente de jean. Los pantalones anchos y los conjuntos con camisas hechas con solapas anchas también estaban de moda. Los hombres hippies usaban colores de moda como los verdes y naranjas con túnicas y chalecos a la cintura.

Zapatos, abrigos y accesorios

Los zapatos de plataforma eran una necesidad indispensable para los hippies de los 70'. En general, las plataformas tenían suelas que tenían entre 1 a 4 pulgadas (2,5 a 10 cm) de ancho. Los zuecos también eran populares por su comodidad y el grosor de la suela. Los hombres usaban sandalias y botas de estilo militar. Los sacos tejidos a manos y los tejidos de punto zig zag con diseños brillantes y complicados también estaban de moda, como las bufandas de lana o acrílico y guantes y sombreros turbantes de chenille tejido y boinas multicolores.

Historia del movimiento Hippie


Historia del movimiento Hippie


Escrito por bethney foster | Traducido por laura gonzalez

Historia del movimiento Hippie

La generación Hippie, aquella que tuvo su auge entre los años 60 y 70, apoyaba la filosofía de la paz, el amor y la comunidad. Rechazando los valores de la clase media y las enseñanzas de las generaciones anteriores a ellos, el movimiento Hippie creo su propia cultura, promoviendo el "amor gratuito" y comenzando la revolución sexual. Sin embargo, también tuvo su lado oscuro, apoyando el abuso de las drogas y el uso de sustancias que iban desde la marihuana hasta el LSD.

Generación perdida

La generación perdida fue la precursora del movimiento Hippie. Esta incluye al poeta Allen Ginsberg y al autor Jack Kerouac. Este movimiento era una contra cultura bohemia con sus propios derechos e incluía experimentación con drogas y libertades sexuales. Los escritores de la generación perdida comenzaron en Nueva York, pero muchos de los que estaban asociados al movimiento se mudaron a San Francisco, en donde la generación perdida de los 50 se convertiría en el movimiento hippie del 60.

Comienzos

El movimiento Hippie comenzó en California, y luego se esparció por los Estados unidos, Canadá y otras partes del mundo. La mayoría de sus integrantes eran jóvenes, entre las edades de 15 y 25, y un dicho entre el movimiento era que nadie mayor a 30 años era de confianza. Mientras se movían hacia California desde familias de clase media, su música, moda y artes comenzaron a influenciar las tendencias el resto del país.

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Artes

Los integrantes del movimiento Hippie, a menudo denominados chicos de las flores, usaban las artes en todas sus formas para comunicar su protesta por el status quo y "lo establecido". En particular, la música folclórica era el medio que el movimiento Hippie elegía sobre otras formas. El movimiento ganó notoriedad en 1967 con un concierto en San Francisco iniciando el verano del amor. Lo siguió Woodstock en 2969 con alrededor de 500.000 asistentes. Además de expresar sus ideas sobre sexualidad, drogas y autoridad, los hippies usaban su música y otras formas artísticas para opinar sobre política y otros aspectos sociales, más notablemente el movimiento de derechos civiles y la Guerra de Vietnam.

Vietnam

El movimiento Hippie está conectado con la desilusión de los jóvenes norteamericanos con la Guerra de Vietnam. Los hippies seguían una filosofía pacifista y buscaban protestar contra la guerra mediante demostraciones no violentas, incluyendo quemas de cartas, sentadas y protestas en la Convención Nacional Democrática 1968. El brazo político del movimiento hippie era llamado el Partido Joven Internacional, o "yippies". La cultura Hippie a menudo fomentaba la salida de la sociedad por lo que ellos percibían como males sociales, y el movimiento era un catalizador para otros movimientos sociales, incluyendo el movimiento Vuelta a la Tierra, movimiento ambiental y el incremento de la agricultura ecológica.

Cambio

En su libro de 1999, "Hippies de la A a la Z", Skip Stone asegura que el movimiento hippie realmente cambió el mundo, teniendo éxito como una revolución cultural si no también políticamente. Entre los cambios que trajeron y que aún perduran en la sociedad, Stone enumera, las libertades sexuales, el movimiento ambiental, causas humanitarias, el movimiento de comida natural y una mayor aceptación de la diversidad religiosa, cultura y étnica.

Comunas Hippies

Tomado: DOCUMENTO ORIGINAL
 
Uno de los grandes florecimientos del comunitarianismo en América [Estados Unidos] llegó con la era de los hippies en los años 60 y los primeros años 70. Las comunas rurales hippies llamaron la atención de los medios de comunicación, llenas de oportunidades para conseguir buenas fotos, anécdotas salvajes, y la gente con pintas más raras que la mayoría de los americanos habían visto en su vida. La cobertura de la prensa fue masiva de 1969 hasta 1972, y surgió pronto una cadena de libros populares, la mayoría de ellos eran libros de viajes sobre las visitas de los autores a las comunas. Eventualmente emergió también todo un campo de erudición.

Un tema común a toda esa cobertura y erudición, sin embargo, era extrañamente erróneo. Caso tras caso, los observadores del nuevo comunalismo que intentaban explicar los orígenes de las comunas concluían que eran productos de la decadencia de la vida urbana hippie en Haight-Ashbury, East Village, y otros enclaves. Los centros urbanos hippies, según estas tesis, pudieron haber sido brevemente felices centros de paz y amor y de conciencia expandida, pero ellos pronto se convirtieron en pozos negros de drogas duras, crimen callejero, y de represión oficial de las formas de vida disidentes. Los hippies en este punto huyeron a los cómodos recintos del campo, en donde construyeron comunas como nuevos lugares para trabajar por la visión hippie.

Ejemplos de esta explicación de los orígenes del comunalismo hippie abundan en obras populares y eruditas. Maren Lockwood Carden, por ejemplo, al escribir en 1976, dice que las primeras comunas hippies " fueron creadas dentro de las áreas urbanas en las que ya vivían, " y que esto comenzó en 1966 "y especialmente durante 1967 y 1968, tales comunidades hippies abandonaron la ciudad." Helen Constas y Kenneth Westhues pretendieron rastrear la historia de la contracultura " desde sus principios carismáticos de los viejos bohemios urbanos a su localización actual en comunas rurales, " concluyendo que las " comunas significan la rutinización del hippismo."

Realmente, sin embargo, las nuevas comunas comenzaron a aparecer antes de que hubiera una cultura total claramente reconocible como hippie, y mucho menos una en decadencia; representaban una nueva cosecha de la venerable tradición americana que era mucho más grande que la cultura alternativa, una parte de la cual ha implicado la vida comunal. Catalizadas por los movimientos de la cultura americana de los últimos años 50 y los primeros años 60, las comunas hippies no eran, al principio, productos del hippismo, sino los crisoles que desempeñaron un papel importante en formar y definir la cultura hippie. Es decir los hippies urbanos no crearon las primeras comunas hippies; estaría más cerca de la verdad decir que las primeras comunas ayudaron a crear a los hippies. Mientras que ciertas comunas fueron fundadas de hecho por hippies que huían de las ciudades, éstos eran johnnies - recién llegados a la escena comunal hippie. ¿Cuándo aparecieron los primeros hippies?

Un argumento que la nueva ola de las comunas rurales esgrime sobre el crecimiento de los hippies urbanos depende de la presuposición de que los hippies no estuvieron presentes, como movimiento reconocible, en las ciudades americanas hasta la segunda mitad de los años 60. Por supuesto nadie puede señalar el momento exacto en el que el primer hippie apareció en la esquina de las calles Haight y Ashbury. Los hippies evolucionaron de los beats de los años 50 y de los bohemios de las décadas anteriores, pero sería difícil verles unidos como movimiento social diferenciado antes de 1966. Los Diggers de San Francisco, altruistas que ayudaban a los hippies en penuria a sobrevivir y cuyos domicilios eran a veces más o menos comunales, comenzaron a tomar una clara forma en ese año. Aunque el LSD, cuyo uso se convirtió en un pilar de la experiencia hippie, había sido descubierto por algunos pioneros culturales (entre ellos Timothy Leary y Ken Kesey) algunos años antes, no se convirtió en un símbolo y vehículo del rechazo a la cultura dominante hasta mediados de la década, cuando Kesey efectuó un año de Pruebas Acidas (Acid Tests) de noviembre de 1965 a octubre de 1966.

El término " hippie ", que parece haber sido acuñado a finales de 1965, era absolutamente oscuro incluso en 1967; no aparece en tales libros pioneros de la nueva cultura disidente hasta que el de J. L. Simmons y Barry Winograd It's Happening y el de John Gruen The New Bohemia (ambos publicados en 1966). Para mediados de 1967, sin embargo, todo el mundo sabía quiénes eran los hippies. La guía del lector (Reader's Guide) de 1966-67 no tiene ningún significado para el término " hippie "; el volumen de 1967-68 tiene más de una columna dedicada a ellos. En suma, parecería justo concluir que el fenómeno cultural de los hippies comenzó a adquirir características claras y distintivas en 1966 y que enormemente familiar al público en general para el año siguiente.

Pero comunas que eran hippies ya existían para entonces. Drop City, un verdadero prototipo del comunalismo hippie, fue creada en mayo de 1965; otra comunidad con una orientación notablemente hippie, Tolstoy Farm, dos años después. Ken Kesey y sus Merry Pranksters emprendieron su famoso viaje en autobús en 1965 y se establecieron después en una libre existencia comunal en California y Oregon más tarde. La comunidad Fort Hill de Mel Lyman adoptó la vida comunal en 1966 en Boston, y se había estado moviendo hacia ese modelo desde que Lyman había comenzado a atraer seguidores en el área de Boston cerca de 1963. Estas comunas habían estado desarrollando nuevos modelos subculturales y ayudaban a formar las características del emergente movimiento hippie.

Por otra parte, otras comunas que no eran la " hippies ", pero que en algunos casos influyeron a los hippies, fueron también establecidas en esa época. El comunalismo religioso, un tema clave en la historia americana, fue una parte del contexto, con grupos dedicados a diversas creencias como el catolicismo, varias religiones del este, y la tradición Anabaptista que prosperaban en los primeros años 60. Había también comunidades seculares dedicadas a la política radical, al anarquismo, a la libertad sexual, al reparto del trabajo, a la creación de artes y oficios, al desarrollo de la tierra, a la pertenencia étnica, y a un deslumbrante arsenal de visiones de profetas y de seres extravagantes. Mientras que el comunitarianismo americano ha tenido históricamente períodos más fuertes y más débiles, ha sido un tema habitual en la vida americana durante más de tres siglos, y había mucho de eso allí cuando una nueva generación de disidentes decidió darle un giro.

Esto no significa que cada nueva comuna estudia deliberadamente la tradición comunal e intenta construirla. Como recientes estudios han precisado, la mayoría de los grupos comunales tienen una razón de ser independiente y adoptan la vida comunal como vehículo para el logro de metas específicas. Sin embargo, las comunas han tenido una presencia más sustancial y constante en los Estados Unidos de la que muchos se han dado cuenta. Esta presencia a menudo ha sido pasada por alto por los historiadores americanos, que la ven típicamente como una gran oleada de construcción de colonias durante la primera mitad del siglo XIX, con grupos tales como los Shakers, la comunidad de Oneida, los Fourieristas, los Owenitas, y muchos otros, pero que luego llegó un cuasi-vacío hasta los hippies. De hecho, varios historiadores que trabajaban justo antes del renacimiento comunal de los años 60 pronunciaron que el comunitarianismo estaba esencialmente muerto desde la fecha alrededor de la época de la guerra civil.

Los hippies generalmente desdeñaban el estudio de la historia, así que no eran conscientes de que lo que estaban haciendo había dejado de existir mucho antes y que de hecho había llegado a ser imposible. Sin embargo, sus comunas tenían una deuda con la tradición americana del radicalismo social y en algunos casos tenían distintos vínculos con las comunas de épocas anteriores. Uno podría argumentar que la era comunal hippie, como las olas anteriores del comunitarianismo antes de ella, representaba uno de los frecuentes brotes comunales que comenzaron con los Puritanos, sobre la creencia de que los seres humanos mortales podrían crear realmente las comunidades perfectas en las que se llegaría virtualmente al cielo en la tierra, y eran así solamente una nueva manifestación de un motif cultural de muchos años. Menos grandioso, representaba por lo menos la clase de descontento con las instituciones de la cultura corriente que se ha manifestado con frecuencia no solamente en la fundación de comunas sino en otras clases de radicalismo y de bohemianismo. En resumen, las comunas estaban más relacionadas con la tradición de la disensión cultural que con la ruptura de los centros urbanos hippies.

Además, algunas comunas hippies tenían distintas ascendencias en el comunalismo americano anterior en el que sus fundadores y miembros clave habían estado implicados, directamente o indirectamente, antes de convertirse en hippies. Tolstoy Farm, por ejemplo, fue construida deliberadamente sobre la afinidad de su fundador a las ideas de comunidad de Tolstoy y de Gandhi; los primeros residentes de Drop City tenían lazos familiares con las tradiciones comunales o colectivas y construyeron deliberadamente una colonia artística, convirtiéndose así en parte de otro forma de la historia comunal. Hay más de eso algunas páginas adelante.

La primera parte de la tradición comunal, hasta 1860 o así , se ha registrado bien y no será recapitulada aquí. Robert Fogarty ha proporcionado recientemente una descripción excelente del período de 1860 a 1914, demostrando que el comunitarianismo estaba absolutamente activo durante ese período de supuesta declinación comunal, de modo que el período también será evitado aquí. Esta mini-crónica comienza justo donde Fogarty lo deja, describiendo algunas de las muchas comunidades que estuvieron activas después de 1914 y demostrando que la tradición comunal todavía estaba viva, y bien viva, cuando los hippies se unieron a ella.


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Comunidades seculares

Mientras que las comunas americanas han sido generalmente de orientación religiosa, la nación no ha tenido escasez de comunidades seculares. La sociedad ha tenido siempre gente que se ha reunido en comunidades intencionales como avanzada de sus causas políticas, promoviendo la reforma social, arte creativo, cultivo de las nuevas tierras, y persiguiendo cualquier meta común.

Muchos socialistas frustrados en su incapacidad de ganar un impulso importante en la arena política nacional han visto a las comunas como la única manera concebible de el poner socialismo en práctica en América. En el siglo XX una de las comunas socialistas más prominentes fue Llano del Río, fundada en California en 1914 por Job Harriman. Llano se transladó a Luisiana en 1918; allí, como Newllano, la colonia sobrevivió por dos décadas antes de sucumbir a su perpetua crisis financiera. De igual modo los anarquistas, en su resistencia a los gobiernos estructurados, se han dedicado a menudo a las comunidades cooperativas como modelos para la interacción humana. La colonia Ferrer en Stelton, Nueva Jersey, por ejemplo, funcionó como escuela alternativa sobre una esperanza de vida que cubrió el período de entre las guerras mundiales.

Aun otros han recurrido al comunitarianismo, en una forma u otra, para probar una teoría social. Un caso prominente es el de los discípulos del abogado económico Henry George, que desesperando de la victoria política, decidieron probar sus teorías sobre asentamientos colectivos que reasignarían el recibo de la contribución para el asentamiento según la teoría Georgista, en efecto evaluando la tierra y no los edificios. El más afortunado de los enclaves, Fairhope, en Alabama, todavía funciona hoy.

Bastantes de los asentamientos comunales de mediados de siglo estaban dedicados a un lider carismático o a un cierto punto de vista determinado. Alfred Lawson, pitcher de béisbol e inventor del airliner, fundó una universidad " comunal " en Des Moines en 1943 donde sus discipulos se empapaban de sus extensas teorías y cultivaban jardines comunales. En los años 30 y 40 al grupo de novelistas llamado Humanidad Unida, una de cuyas alas era comunal, atrajo a millares de californianos con su aseveración de que pronto establecerían un paraíso terrenal para sus miembros. La lista sigue y sigue.

Colonias de artistas, virtualmente, por definición, centros del bohemianismo, constituían un puente entre el comunitarianismo anterior y los hippies. Las primeras colonias eran simplemente ciudades - incluyendo Provincetown, Massachusetts, Old Lyme, Connecticut, y Taos, Nuevo Méjico - en donde los artistas se reunían. Para principios del siglo, sin embargo, comenzaron a aparecer nuevas colonias con características comunales. Roycrofters, fundada por Elbert Hubbard en East Aurora, Nueva York, en 1893, produjo finos libros (muchos de ellos obras de Hubbard), muebles, y otras de artesanía para una clientela a nivel nacional. Hubbard gusta de hablar de fondo común así como de recursos de vida compartidos, aunque algunos críticos han encontrado el comunitarianismo de Roycroft poco menos que perfecto, y a Hubbard como algo más igual que sus compañeros. Sin embargo, esta colonia, basada deliberadamente en la comunidad de artistas fundada por William Morris entonces funcionando en Inglaterra, señaló el camino a un nuevo capítulo en la historia comunal americana. Byrdcliffe, fundada por la esplendidez el millonario inglés Ralph Radcliffe. Whitehead en 1903, nunca fue muy productiva artísticamente, pero atrajo un enorme rango de artistas y de bohemios cuya presencia convirtió la oscura aldea de Nueva York de Woodstock en un importante centro de las artes. 1903 también vio la fundación del Rose Valley fuera de Filadelfia, en donde una banda variada de artistas, arquitectos, y escritores trabajó junta durante varios años. Otras comunidades similares siguieron, y una década o dos más tarde comenzaron a aparecer variaciones sobre ella, especialmente con la apertura de la universidad del semicommunal Black Mountain College, un centro extraordinario de las artes literarias y visuales, en Carolina del norte en 1933. Aquí tenemos comunidades con algunas de las conexiones más fuertes a las comunas de los años 60, la última también estaba poblada con una gran variedad de posibles artistas y escritores. Las colonias del arte precedieron a los hippies en ser centros de expresión libre; también tendieron para aceptar una sexualidad relativamente liberada (el sexo fuera del matrimonio no era infrecuente; ni lo era la homosexualidad). Los hippies que habían asistido a escuelas de arte habían tenido a menudo como profesores a veteranos de las colonias artísticas; los fundadores de Drop City, la comuna hippie prototipo que tenía una fuerte vena artística, estaban guiados, en parte significativa, por su admiración a los bohemios de la tradición de arte colonial.

En suma, las comunidades intencionales estaban tan vivas, y bien vivas, cuando los hippies comenzaron a crear comunas. La noción de que la tradición comunal esencialmente murió hacia poco antes de la guerra civil es claramente errónea; puede haber habido más norte-americanos viviendo comunalmente en 1940 que en 1840.

Continuidades y discontinuidades

La razón de ser de todo esto es que los hippies, aunque algunos de ellos pensaban que habían inventado la vida comunal, de hecho escribían simplemente un nuevo capítulo en un venerable tomo. Por otra parte, había algo nuevo en las comunas de los hippies. Aunque es peligroso generalizar demasiado extensamente sobre los estilos comunales hippies (las comunas eran un montón diverso, con una amplia variedad de propósitos y de actitudes), unas pocas características tienden a definir el género. Por ejemplo, muchas comunas, al contrario a la mayoría de sus precursores, suscribieron el concepto afiliación abierta. La apertura era básica al ethos hippie; los hippies tendían a tener un optimismo ingenuo sobre la naturaleza humana, una creencia que si a uno se le podía simplemente rescatar de la pesadilla de la cultura americana y colocarle en un entorno de apoyo, éste respondería de esa forma y contribuiría a la armonía y a la realización del grupo. Cualquier persona que quisiera rechazar la cultura corriente - to drop out, en el argot - era bienvenida.

Una segunda innovación hippie, en las comunas así como en todas partes de la cultura hippie, fue el uso de drogas. Quizás los hippies no fueron los primeros druggies comunales; los Shakers, después de todo, habían sido importantes productores de opio. Pero en los tiempos hippies la mayoría de las sustancias modificadoras del ánimo excepto el alcohol eran ilegales, y la ilegalidad puso un nuevo aliciente al uso de esas sustancias. Los hippies estaban profundamente convencidos de que ciertas drogas eran valiosas de muchas maneras: te hacían sentir bien, te proporcionaban gloriosas visiones místicas, aumentaban tu capacidad de vivir en armonía con otras personas y con la naturaleza. El hecho de que la marihuana se pudiera producir a menudo en cierta esquina oscura de una granja rural era una ventaja agradable. Así las comunas hippies eran centros naturales de la producción, del uso, y de la defensa de la droga, y consecuentemente fueron atacadas con frecuencia por la policía.

Una tercera innovación era una ostentación provocativa que tocaba las narices del resto de la sociedad. La cultura oficial estaba muerta; los hippies representaban una nueva civilización que rompía con todo, o eso pensaban. En sus ropas, arquitectura, diseños gráficos, música, y muchos otros aspectos externos de la vida los auto-denominados freaks se consideraban como completamente diferentes a lo que antes habían sido, y anunciaban esa diferencia tan fuerte como les fuera como posible.

Algo nueva, pero menos total así pues, era la creencia hippie en la supresión de todas las restricciones en el comportamiento sexual. La teoría estándar hippie era una libertad sexual total: orgías múltiples, relaciones multilaterales o ninguna consolidación en absoluto, homosexualidad - no había límites. Por supuesto algunas comunas previas habían experimentado con patrones sexuales inusuales; la comunidad de Oneida, por ejemplo, tenía un matrimonio de grupo que implicaba a centenares de miembros que duró más de 30 años, de 1850 a 1880. La contribución hippie fue tomar una idea promulgada anteriormente por algunos communards radicales aislados y hacer de una variante de ésta el estándar para una gran cantidad de comunas de todo el país.

De otras formas los hippies fueron como muchos de sus precursores comunales. Muchas de las comunas hippies tenían un anhelo de vuelta a la tierra, un romanticismo rural de cosechar la buena tierra que había sido una parte importante de muchas empresas comunales americanas anteriores. La mayoría de los hippies que no habían crecido en granjas encontraron la agricultura menos recompensadora y menos productiva que la que ellos habían esperado, igual que muchos de sus precursores. También reflejaban la experiencia de sus antecesores en la tendencia a atraer a miembros que eran impropios para la vida comunal. El ideal comunal es uno de altruistas fuertes, bien motivados que reúnen su dinero y energías para el uso común. La realidad es que una comuna fiable es aparentemente un sistema del bienestar de la cuna a la tumba, y por consiguiente es atractivo a las personas que no tienen la motivación y la capacidad de contribuir. Los Shakers tenían sus " Shakers del invierno " que mostraban la vida comunal durante los meses fríos, sólo para dejarlo en la primavera en que la carga de trabajo creciente y la vida llegaban a ser más fáciles en todas partes. Los hippies también tuvieron problemas con los gorrones y los inadaptados.

Hacia los 60

Ninguna cadena de sucesos conectaba el comunitarianismo americano anterior con los hippies. Sin embargo, la forma comunal se desarrolló, no necesariamente de forma consciente, durante varias décadas hacia el modelo hippie. Cualquier punto de arranque está limitado por ser arbitrario, pero mirar atrás un cuarto de siglo antes de que los días hippies -- una generación sociológica -- es útil. Uno puede discernir los gérmenes de los temas hippies en uno de los movimientos comunitarios importados más importantes del siglo, el trabajador católico (Catholic Worker). Dorothy Day, su fundadora, fue una aldeana de la bohemia Greenwich Village de comienzos de siglo quién fue convertida al Catolicismo sin perder su radicalismo. La vida comunal era una parte importante del movimiento en su inicio en los años 30. En las ciudades los trabajadores establecieron las casas de la hospitalidad, lugares en donde el más pobre de los pobres podría conseguir café, pan, y un lugar para el sueño. Varias granjas comunales fueron desarrolladas eventualmente, proporcionando refugios de los problemas de la ciudad y alimento para las casas urbanas. Mientras que los trabajadores católicos eran (y son) apenas hippies, su movimiento proporcionó nuevas direcciones para el comunalismo. Se dedicaban a servir al indigente, algo que no era un precepto central a la mayoría de las comunidades más famosas del siglo XIX. Vivieron vidas de servicio completo y tenían sus puertas abiertas a todos, compartiendo su espacio físico así como su alimento y ropas con aquellos a los que servían. Aunque no inventaron la pobreza voluntaria, la vivieron más verdaderamente que la mayoría de los comunitarios de antes o desde entonces. El centro de su movimiento era religioso, la mayoría de los trabajadores católicos que eran tan devotos a su forma religiosa como los hippies lo estarían a sus propias fuentes diversas de espiritualidad mística. Y los trabajadores católicos estaban llenos de radicalismo político: alimentaban a los pobres, pero también trabajaban para cambiar la política y el sistema social de la nación rica que dejaba a muchos hambrientos. No debe sorprender que algunos pioneros tempranos del comunalismo de los años 60 fueran veteranos obreros católicos; su presencia fue especialmente fuerte en los primeros días de la granja de Tolstoy, fundada en 1963.

La fundación del Community Service, Inc. (CSI), por Arthur Morgan en 1940 también ayudó a dar nuevas direcciones al comunitarianismo. Morgan, otrora presidente del Tennessee Valley Authority y más tarde presidente del Antioch College de Ohio, usó al CSI para mantener ardiendo la llama comunal en un momento en que el Red-baiting y el McCarthyismo hacían la vida difícil para las empresas colectivas. En 1954 CSI estableció el fondo de Homer Morris, una fuente de financiamiento para las empresas comunales. Cuando llegaron los hippies más tarde, el fondo de Morris, aunque sus recursos nunca fueron grandes, ayudó a sus comunas -- por lo menos algunas de las más estables -- justo como había hecho con las de la generación anterior.

Algunas de las comunidades miembros del CSI tenían características que se anticiparon al modelo hippie e hicieron, en efecto, conexiones entre los comunitarios anteriores y los hippies. Un buen ejemplo es la comunidad cooperativa de Glen Gardner, también conocida como St. Francis Acres, fundada en 1947 en Nueva Jersey. Sus miembros anarquistas/pacifistas hicieron funcionar una casa editorial radical (muchas publicaciones " underground " hippies fueron producidas por las comunas); también cultivaron y llevaron una pre-escuela. Los miembros de Glen Gardner se declaraban opuestos a la propiedad de la tierra, y anunciaron que la tierra de la comunidad pertenecía a Dios. El concepto no era original; Peter Armstrong había traspasado los 600 acres de su comunidad de Celestia a Dios en los 1860s. Pero iba a resurgir otra vez en las comunas hippies, cuando Lou Gottlieb, después de prolongadas batallas con las autoridades locales sobre la ocupación y el saneamiento, firmó la cesión de los 30 acres de su comuna Morning Star en California a Dios.

La conexión más tangible entre Glen Gardner y los radicales de los años 60 fue su líder, David Dellinger, que más adelante se haría bastante famoso por su activismo pacifista y polémicas literarias, especialmente contra la guerra de Vietnam. Dellinger eventualmente fue uno de los Siete de Chicago que fueron juzgados por conspiración por organizar las manifestaciones de 1968 contra las convenciones nacionales Demócratas en Chicago. Él era solamente uno de los muchos radicales de los años 60 que habían estado implicados en la vida comunal anterior; otro era Stoughton Lynd, que fue miembro de la comunidad cooperativa de Macedonia en Georgia por varios años en los años 50.

Algunas comunidades establecidas en la víspera de la era hippie compartieron seguidores con los hippies. Un buen ejemplo es la Academia del Himalaya, fundada en 1962 en la ciudad de Virginia, Nevada. La ciudad de Virginia era un puesto avanzado de la primera contracultura; Subramuniya, un maestro oriental de origen occidental, compró un viejo edificio de destilería y estableció una comunidad espiritual que combinaría lo mejor de la espiritualidad hindú y cristiana. Para los primeros 70 el movimiento había crecido tanto que comenzó a formar centros satélites. Mientras tanto, se crearon otras comunidades de varios religiosos orientales, a menudo en comunidades pequeñas tan alejadas de la sociedad que apenas se las conocía. ¿Cuántos estudiantes de la historia comunal, por ejemplo, conocen la Comunidad Ahimsa de Parsons, Kansas (fundada en 1965), o del Yashodhara Ashram de la Bahía de Kootenay, Columbia Británica (1959)?

Aún otro movimiento que se erige tanto en el comunitarianismo anterior como en el de los años 60 fue la Escuela de la Vida. En 1934 el crítico social Ralph Borsodi fundó la escuela como organización que ayudaría a la gente a aprender las habilidades necesarias para volver al campo; dos años más tarde establecieron una comunidad-escuela en Suffern, Nueva York, con, finalmente, 16 familias residentes. Se cerró durante la 2ª Guerra Mundial, pero la Escuela de la Vida fue tomada por Mildred Loomis que, con su marido John, la reestableció en Ohio, en dónde se amplió. Antes de 1966 la escuela llevaba a cabo sus clases y seminarios en su nuevo centro de Heathcote, Maryland, y allí fue establecida una comunidad residencial. Al contrario que algunos viejos comunitarios, Loomis era simpatizante de los hippies, a quienes ella veía como la mejor esperanza para el movimiento comunitario en curso y para el renacimiento de la autosuficiencia rural, su meta en la vida. En los últimos años 60 Heathcote parece haberse convertido en algo parecido a otras comunas hippies; Elia Katz, en un relato generalmente peyorativo de una visita allí alrededor de 1971, señaló que la comunidad física consistía en un " grupo apiñado de chozas y remolques " así como de tiendas de campaña, y que bastantes de los miembros utilizaban marihuana (aunque no los principales psiquedélicos), llevaban vidas sexuales bastante libertinas, y estaban concienciados en comer sano, en la agricultura de subsistencia, y en rechazar los valores de la América común. Amanece la era Hippie.

¿ Pero cuándo y dónde emergió la primera comuna que se pudiera llamar correctamente " hippie "? La forma parece haberse desarrollado en localizaciones dispersas entre 1962 y 1966 según una serie de comunas, cada una más hippie que la anterior, comenzaron a crecer independientemente. La primera, o una de las primeras, fue Gorda Mountain, fundada según se dice en 1962 cerca de Big Sur, California. Su naturaleza y papel es difícil de evaluar, sin embargo, porque la información sobre ella es muy escasa. Las bibliotecas de la zona no tienen ninguna información sobre ella, y la historia de Big Sur, mientras que recuerda a la comunidad, tiende a conocer pocos detalles. Richard Fairfield, que dedicó dos párrafos a la Gorda Mountain en sus Communes USA., la llamó " la primera comuna de puertas abiertas, " diciéndo que comenzó cuando Amelia Newell, que trabajaba en una galería de arte en la carretera de la costa, se decidió a hacer su finca cultivada rural abierta a cualquier persona que quisiera asentarse allí. Tuvo al parecer pocos pobladores al principio, pero después de llegarse al boom del movimiento comunal hippie parece que hubo más. Fairfield señala que 200 estaban allí en el verano de 1967, y que los choques entre los hippies y las autoridades eran intensos, llevando a una parada forzosa de la comunidad en 1968. La principal contribución de Gorda al comunalismo hippie fue su política de puertas abiertas; puede haber tenido otras características hippies - sexo libre, uso de drogas - en sus años, pero falta documentación.

Otra comuna proto-hippie fue Kerista, establecida por John Presmont, quien tomó el nombre de Brother (Hermano) Jud, en los primeros años 60. Los Keristanos eran unos existencialistas practicantes desinhibidos, conocidos especialmente por su práctica del amor libre abierto a todos, pero también como pioneros en fumar marihuana y en la proclamación de una búsqueda desvergonzada del hedonismo. Aunque más adelante encontraron necesario poner algunos límites en su exuberancia, en sus años estiraron ampliamente los límites de una sociedad todavía no muy permisiva. Hubo luchas contra las enfermedades venéreas, y desde 1964 Jud y otros once fueron arrestados por posesión de marihuana. Pero los Keristanos estuvieron entre los primeros exponentes del algo está pasando, los primeros de la gente do it! (Hazlo!). Con sus usos más o menos abiertos de las drogas y del sexo libre, Kerista aún más que Gorda prefiguró lo que venía con las comunas hippies.

Mientras tanto, un acercamiento diferente a la comunidad se revelaba en el lejano oeste. Tolstoy Farm, más parecida a las comunas rurales hippies del futuro que cualesquiera de sus precursores, fue creada en 1963 en las afueras de Davenport, Washington. Tolstoy de algunas maneras se asemejaba a una versión menos ordenada de la Glen Gardner, con una orientación y una aversión políticas radicales a la propiedad privada de la tierra. Pero también reflejaba lo que se conocería como los ideales hippies. Sus miembros ensalzaban la paz y el amor y un comportamiento no-coercitivo. Rechazando todas las regulaciones, toleraron las drogas, el sexo de cualquier clase, el nudismo, y casi cualquier pensamiento y comportamiento imaginables. Huw " Piper " Williams, el fundador, en los primeros años 60 participó en las marchas de la paz, incluyendo alguna organizada por el comité de Nueva Inglaterra para la acción no-violenta, que tenía un granja rural, algo comunal, en Connecticut de la cual sus actividades emanaban. Él decidió volver a casa a Washington y comenzar una granja similar allí. Se instaló en una tierra poseída por su madre y sus abuelos, invitó a sus amigos del movimiento pacifista, incluyendo a algún trabajador católico, para que se le unieran y " procurar vivir de una manera que no requiriera actos violentos, ya fueran los militares, las cortes, la cárcel, o la policía." Adoptaron pronto como la única norma de la comunidad el principio de que nadie podría ser forzado a irse, de modo que " tendríamos que resolver nuestras diferencias de la manera correcta." Sin reglas que restringiéran la actividad sexual o el uso de drogas y con una admisión de miembros abierta de par en par, la Granja Tolstoy estuvo más cerca de los hippies que cualquier otra anterior.

Muchos fueron atraídos a Tolstoy -- Robert Houriet dice que había cincuenta personas el primer verano -- y la comunidad se centraba principalmente en vivir en un nivel de cuasi-subsistencia. Con un flujo de liquidez de menos de $100 por mes, Williams recuerda, " éramos bastante pobres, intentando producir nuestro propio alimento, construimos nuestro propio albergue, usámbamos herramientas y equipo viejo. Nos ocupó y nos desafió." Después de ciertas rotaciones y adquisiciones durante los primeros dos años, la Granja Tolstoy terminó consistiendo en dos parcelas separadas de terreno, una de 80 acres en un gran cañón y otra de 120 acres dos millas al sur. Un granero existente, conocido como Hart House, se convirtió en el centro comunal. Una muchedumbre diversa tomó residencia allí, especialmente cuando el interés hippie en las comunas creció en 1966 y 1967. Pero algunos de los recién llegados, cuyos integrantes incluyeron a fugitivos y pacientes mentales, crearon problemas para los residentes más antiguos. En la primavera de 1968 la Hart House ardió como resultado de un fuego prendido por una muchacha adolescente que Williams describe como " algo así como desequilibrada." Muchos de los primeros colonos habían construido ya hogares simples en otra parte de las dos parcelas de terreno y no estuvieron, según se cuenta, del todo tristes al ver que la vida caótica de Hart House llegaba a su fin. Después del incendio la comunidad consistió en casas privadas, aunque continuaron las características cooperativas. Las estimaciones de población varían, pero parece que en su cumbre de los últimos 60 la comunidad tenía quizás unos 80 residentes, incluyendo un buen contingente de niños de la escuela cooperativa alternativa, y varios proyectos de trabajo cooperativos. En 1970 un periodista escribió de una comunidad compuesta por " gente seria, directa que, con brusquedad calculada, opinaba de sí misma que eran, inadaptados sociales, incapaces o poco dispuestos a hacer frente al 'mundo de fuera' ".

La vida nunca fue fácil en Tolstoy Farm; muchos relatos de los periódicos contemporáneos comentaban que la planta física de la granja se agotaba. " llena de chozas y de casas rodantes, evoca a un Hooverville de los años 30, " escribió un reportero. Pero los residentes tenían la opinión de que los que habían aprendido a vivir sin sistemas de ayuda tecnológica estarían mejor preparados para cuando, como muchos creían, llegara el tiempo de la crisis mundial que podía eliminar tales sistemas.

Las cosas eventualmente declinaron. " Las cosas se hicieron salvajes y diferentes, " dice Williams. Él partió y compartió más adelante otra comunidad, Earth Cyclers, en las tierras poseídas por sus padres a 25 millas de Tolstoy; en esta parte consiste de nueve personas que viven de forma simple y que realizan proyectos de cultivos orgánicos y de silvicultura. En el último informe cerca de 40 personas vivían en Tolstoy, viviendo independientemente como familias pero todavía reteniendo un cierto sentido de comunidad. El viejo edificio de la escuela es ahora una biblioteca comunal; los residentes tienen comidas comunes cada domingo y llevan una cooperativa de leche de vaca. A finales de 1990 los residentes construían una casa de campo comunal y, muchos de ellos estaban interesados en la religión de la Diosa; celebraban fiestas neopaganas. En muchos aspectos poco ha cambiado en un cuarto de siglo.

Mientras que la granja de Tolstoy intentaba llevar a cabo su ruta comunal otra variación influyente en el tema comunal comenzó a tomar forma de una variante en California. Ken Kesey, uno de los pilares principales de la cultura beat y hippie, y un círculo de amigos bohemios que se conocieron como los Merry Pranksters pronto se hicieron los promotores más prominentes del consumo toma de LSD. El viaje de 1964 del autobus de se convirtió en una leyenda en la historia contracultural después de su descripción en el bestseller de Tom Wolfe The Electric Kool-Aid Acid Test. Después del viaje los Pranksters vivieron en un asentamiento comunal libre y bastante desorganizado al sur de San Francisco y más adelante, después de 1967, en la granja de Kesey en Oregon. Kesey se cansó finalmente de todo; en 1969 y la cerró. Pero durante varios años Kesey y los Pranksters constituyeron una de las escenas comunales más animadas de todas.

Había, en resumen, mucha actividad comunal en marcha en 1965. Compuesta de comunitarianismo primitivo, de utopismo, y de política radical de muchas y básicas formas; pero también desafiando los límites, buscando nuevas opciones, intentando encontrar nuevas y mejores maneras de vivir que la América corriente de la época. Mientras tanto, volvamos a América.

La existente tradición comunitariana no fue por sí misma la causa del renacimiento comunal de los años 60. Otras fuerzas fueron la resistencia, los precedentes a las agitaciones culturales por llegar. Una cosa que tendría mucha influencia en los hippies y sus comunas fue la naturaleza cambiante del movimiento beat, el precursor del hippismo, donde desde mediados a últimos de los 50 resonaban nuevos temas.

Un importante precursor de las cosas por llegar fue la aparición de las nuevas drogas psyquedelicas, especialmente el LSD. Las drogas no eran nada nuevo para los beats; los bohemios habían estado fumando marihuana durante la mayor parte del siglo XX, y algunos de ellos, por lo menos en los últimos años 50, habían probado un buen número de otras sustancias. Pero la LSD era algo más. Sus visiones eran fantásticas, urgentes, profundas. La conjunción entre el beat y el hip hizo enormes pasos en su popularidad. Ken Kesey y los Merry Pranksters tuvieron mucho que ver con ello, por supuesto; también lo hizo el Harvard Psychedelic Research Project de 1960-61, que llevó a Timothy Leary y Richard Alpert a administrar LSD a los estudiantes. Los hippies pronto hicieron de la LSD el símbolo más importante sobre el cuál giraba todo su movimiento. Por supuesto la marihuana no fue descuidada; su bajo costo y sus efectos menos intensos la hicieron la droga subcultural de mediados de la década.

Mientras tanto, las cosas no estaban tranquilas en el frente cultural. " Howl " de Allen Ginsberg, publicado en 1956, fue una nueva ráfaga de viento poético, un desafío atontador al estilo formal y académico que dominaba la poesía americana y que incluso los poetas anteriores beats habían sido incapaces de desalojar. Al mismo tiempo, un nuevo y atrevido entretenimiento comenzó a emerger. Lenny Bruce, al escoger un verdugo prominente, devastó las audiencias de los nightclubs con un nuevo tipo de comedia standup, un asalto salvaje a los iconos americanos con chocantes juramentos, hasta ahora nunca oídos fuera de la conversación privada.

Las nuevas revistas también desafiaban los límites culturales. En 1958 Paul Krassner fundó The Realist, una pequeña publicación que combinaba la crítica social desinhibida con gráficos libertinos. En los primeros años 60 Krassner comercializó, a través de su revista, artefactos tales como el "Mother Poster," que consistía en las palabras " Fuck Communism " hecho en un fondo de barras y estrellas. Otro nuevo periódico, éste creado en 1962, fue Fuck You: una revista de arte, sacada en un formato mimeografiado y grapado por Ed Sanders, propietario de una librería radical en East Village. (Sanders ganaría más adelante fama como líder de uno de los grupos musicales hippies que llegó más lejos, The Fugs, y como historiador de la familia de Charles Manson.) La mayoría del contenido de la revista consistía en poesía experimental y de las obras de los beats principales, pero Sanders también provocó polémica (porque abogaba por la legalización de drogas psyquedélicas, preguntaba, " ¿Porqué un puñado de psicólogos acaparan todo lo alto?") y publicaba gráficos sexual explícitos.

Había, en resumen, una evolución del beat al hip que tuvo lugar durante una década, a partir de mediados de los años 50 hasta mediados de los años 60. Más allá de ésto, la naturaleza cambiante de la sociedad mayoritaria y de la cultura popular también sembró los gérmenes del hippismo. La nueva prosperidad de la post-guerra mundial puso dinero en manos de jóvenes no productivos, y ciertamente cambió su manera de pensar sobre las relaciones del trabajo y de la abundancia. Proliferó rápidamente una educación mejor; ahora una gran porción de una generación podía aislarse de sus mayores, ghettizarse (convertirse en ghetto), y intentar nuevas experiencias de vida. Los nuevos contraceptivos y tratamientos de las enfermedades de transmisión sexual hicieron relativamente libre de molestias al sexo ocasional. La nueva música con Chuck Berry y Elvis Presley era, comparada con sus precursores inmediatos, primitiva y sexual.

El mundo político cambiaba también, en el campus y fuera. El movimiento de los derechos civiles trajo a escena una nueva política de pasión moral. John Kennedy y algunos de sus programas, notablemente el Peace Corps, fomentaron el idealismo de los jóvenes. La fundación de Students for a Democratic Society (Estudiantes por una sociedad democrática) en 1962 y la repentina aparición del Free Speech Movement (Movimiento para la libertad de expresión) en la universidad de Berkeley en California en 1964 inauguró un nuevo radicalismo en los campus. La escalada de Lyndon Johnson en la guerra de Vietnam a principios de 1965 engendró protestas cada vez más tumultuosas.

La presencia de la literatura utopista y visionaria en América también promovió la visión comunal. En 1948 B. F. Skinner publicó Walden Two, que se convirtió en un bestseller e inspiró directamente a varias comunidades intencionales, incluyendo Twin Oaks en Virginia y East Wind en Missouri. Stranger in a Strange Land de Robert Heinlein fue uno de los favoritos literarios hippies, y en su momento emergieron comunas dedicadas a sus ideas, incluyendo Sunrise Hill en Massachusetts occidental. La visión comunal recibió ciertamente un impulso de docenas de novelas utópicas de fantasía que aparecían anualmente.

Todas estas corrientes algo diversas se combinaron en una corriente de gran alcance. El ascenso de la alternativa hippie, así como el de la nueva izquierda, fue la encarnación de una cultura del rechazo. La cultura establecida parecía fría, vacía, cerrada de mente, incapaz de cambiar y tolerar nuevas penetraciones. La visión contracultural como emergió a mediados de los sesenta, ingenua como puede haber sido, era seductora: No trabajes, colócate y sé místico y feliz, haz el amor cuando quieras, escucha mucha música, medita los grandes pensamientos, vive en comunidades cálidas con otra gente melodiosa.

Juntándose: Drop City

En mayo de 1965 estos hilos de la exploración comunal y de la rotación cultural del paradigma se juntaron en la creación de la que se puede llamar, plausiblemente, la primera comuna verdadera hippie: Drop City, situada cerca de Trinidad, Colorado. Drop City reunía la mayoría de los temas de sus comunidades precursoras -- anarquía, pacifismo, libertad sexual, drogas, puertas abiertas, arte -- y las envolvía en una exuberancia y una arquitectura que heraldizaba la llegada de una nueva era comunal.

Un buen número de tradiciones comunales y colectivas influenciaron a los fundadores de Drop City. Uno de ellos tenía procedencia Mennonita y así era familiar con la comunidad unida que rechaza el mundo defendida por los Anabaptistas. Dos eran de familias izquierdistas de Nueva York, criados con los ideales colectivos del marxismo. Los tres eran artistas y familiares con el concepto de los colectivos de artistas bohemios. La cuarta persona en instalarse en Drop City, y quién vivió allí por más tiempo, fue criado por padres que habían vivido en las colonias judías del sur de Nueva Jersey.

El ímpetu inmediato para crear Drop City, sin embargo, fue el arte. Clark Richert conoció a Gene y Jo Ann Bernofsky en 1961 en Lawrence, Kansas, donde Richert y Jo Ann estudiaban pintura y Gene estaba haciendo su propia película artística. Un año o dos más tarde Richert y Gene comenzaron a crear lo que llamaron Drop Art, que comenzó cuando pintaron rocas y las tiraron por una ventana del desván sobre la acera de la calle principal de la ciudad, mirando las reacciones de los transeúntes. Desde ahí el género se hizo más elaborado.

Para 1965 Richert y los Bernofskys se encontraban intentando escapar del sistema juntos persiguiendo una alternativa comunal. Deseaban encontrar tierras, construir casas, y vivir libres de alquileres mientras hacían arte. Richert y Gene Bernofsky encontraron seis acres de pasto de cabras en las afueras de Trinidad y los compraron por $450 el 3 de mayo de 1965. Nunca hubo dudas sobre el nombre; Drop City sería el establecimiento comunal de los artistas Drop. (Relatos de años venideros dirían que el nombre de la comuna provino del hecho de que sus miembros eran dropouts, o de su gustarles el drop acid; son simplemente incorrectos.)

Los tres Drops se mudaron inmediatamente. Poco antes de la compra del terreno, Richert había asistido a una conferencia de Buckminster Fuller en Boulder y se había encontrado con visiones de bóvedas geodésicas. Con solamente ideas vagas de lo que estaban haciendo ellos comenzaron a construir. Sin dinero -- Drop City siempre estuvo en quiebra -- tuvieron que gorronear los materiales de construcción; usaron viejos postes de teléfono como pilastras de la fundación y recogieron tacos, pedazos de 2x4 demasiado cortos para venderse, de una pila de desechos de una serrería. Asombrosamente, dos bóvedas pronto fueron erigidas, y una gran tercera estaba comenzando.

Antes de que la cubierta externa de la tercera bóveda fuera comenzada en la primavera de 1966, Steve Baer, un constructor de bóvedas establecido en Albuquerque, había comenzado a visitar a los Drops. Baer les puso en contacto con los propietarios de una chatarrería, ofreciéndoles un níquel, o una moneda de diez centavos, por cada capó de coche; entonces él y los Drops tomaban grandes hachas doblados y rajaban los capós de los coches. Asociada con las facetas de las bóvedas, produjeron una aldea de colchas locas.

Los Drops tenían la clase de optimismo visionario que pronto caracterizaría a todo el movimiento hippie. Jo Ann Bernofsky dice, " sabíamos que deseábamos hacer algo indignante y sabíamos que deseábamos hacerlo con la gente, porque era más emocionante estar con un grupo que ser apenas una o dos o tres personas. Estaba lleno de vitalidad, y era extremadamente emocionante y maravilloso. Tú tenías el sentimiento de que cualquier cosa era posible." También tenían el desdén beat-hippie por el dinero, la comodidad material, y el trabajo. Como Gene Bernofsky asevera,

Es importante ser empleado; el trabajo es importante, pero nosotros sentíamos que si era para sacar provecho, el ser empleado sería como chupar el alma y que una parte de los propósitos de la nueva civilización era el ser empleado, pero no por lucro, de modo que cada individuo sería su propio amo y nosotros creíamos idealisticamente que si éramos fieles a ése principio, de que si hacíamos el trabajo sin afán de lucro, las fuerzas cósmicas tomarían nota de esto y nos asegurarían nuestras necesidades de supervivencia.
Viviendo de algunas donaciones, y, por poco tiempo, de cupones de alimentos, los cuentagotas persiguieron su arte vigorosamente. Las diapositivas tomadas durante el primer año muestran docenas de pinturas, de esculturas, de muebles adornados, y de ensambladuras, así como de obras de arte monumentales, de las bóvedas mismas. Una obra innovadora fue The Being Bang, una comic en blanco y negro hecho a mano escrito e ilustrado cooperaticamente; sería un fuerte competidor para el título del primer comic underground. Gene Bernofsky también rodó muchas películas en Drop City. también se producía litaratura en la comuna; el mejor escritor fue Peter Douthit, que llegó un año después de su fundación. Bajo su nombre Droppista, Peter Rabbit publicó un libro titulado Drop City, una mezcla de la historia real, de ficción, y de prosa poétíca que, a pesar de sus limitaciones como documento histórico, sigue siendo el trabajo más substancial hasta la fecha sobre la comunidad.
Hubo muchas cosas buenas en Drop City. Richert lo recuerda como la mejor etapa de su vida. Los Bernofskys hablan de ella con un considerable orgullo. Pero los bordes comenzaron finalmente a raerse, y Drop City comenzó un largo vagaje hacia el olvido, cerrándose finalmente en 1973. Antes de eso, sin embargo, ayudó a inspirar a toda una nueva generación de comunitarios, gracias a las visitas de millares de hippies que droppearon, se ilustraron sus historias características en las publicaciones underground y corrientes, y tuvieron la presencia ocasional de celebridades contraculturales, de Timothy Leary y quizás de Bob Dylan entre ellos. Drop City había levantado la bandera de la ciudad de lo salvaje y se convirtió en un desafiante centro del rechazo a la cultura de Babylon.

El principio del fin

Es en este punto cuando comienzan la mayoría de los relatos sobre las comunas de los 60. En la primavera de 1966 el músico Lou Gottlieb abrió Morning Star Ranch en el condado de Sonoma, California, y rápidamente entró en conflicto con las autoridades locales sobre asuntos como la masificación y el saneamiento de la extensión de 30 acres. Aquí hay otra vez una conexión importante con el pasado comunal americano: El co-fundador de Morning Star, Ramon Sender, había vivido en Bruderhof y sabía algo de la historia comunal americana. Para el año siguiente las comunas hippies crecían por todo el país. La mayoría fueron de breve duración, pero algunas todavía duran -- The Farm, por ejemplo, en Tennessee, New Buffalo en Nuevo Méjico, y la pionera Tolstoy Farm. Un nuevo y diferente capítulo en la historia del comunitarianismo americano estaba en marcha.

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Cultura HIPPIE


Paz, amor y música

El movimiento hippie (1966. High Ashbury, San Francisco) adoptó al rock como género musical propio. Lo psicodélico (viaje de la mente), el desarrollo de nuevas drogas (LSD) y otros factores sociales y culturales transportarían al rock a nuevas rutas experimentales y de nuevas dimensiones. La filosofía "paz, amor y libertad".
Al grito de “haz el amor y no la guerra”, realmente espeluznaron a las sociedades conservadores de aquel entonces. Para ellos no había mitos ni tabúes, nada era prohibido, simplemente hacían lo que querían, aunque este exceso de auto libertad haya provocado que las drogas se hayan convertido en parte de su identidad. Alucinógenos como la marihuana y el LSD eran consumidos por jóvenes y a veces hasta por niños; esto se resume en uno de sus normas que reza así:
“Cambia la mente de toda persona que encuentres. Llévala a la droga o, mejor, al amor, a la sinceridad, al placer. Sácale del cementerio del confort y del lujo.”
Adentrándose en el mundo hippie se pueden encontrar a grandes intelectuales disfrutando de buena poesía, a artistas que plasman en su obra todos sus sentimientos y a políticos con ideas progresistas y transformadoras. Su aspecto descuidado, con su vestimenta de colores psicodélicos, sus cabellos largos y sus adornos tomados de la cultura africana, eran características para distinguirlos. Pues estaban hartos de tanta formalidad. Hartos de seguir un guión para mantener un diálogo. Hartos de seguir al pie de la letra una rutina diaria que se les imponían los adultos. Esta filosofía llevó a que, cada vez, tengan más y más adeptos.
Una de las características de los “cabellos largos”, era su pasión por el medio ambiente. Con frecuencia se podía ver a un hippie analizando detenidamente las hojas de un árbol o acariciando un frutal. Es así que, la flor se convirtió en su símbolo recibiendo el calificativo de: “los hijos de las flores”.
Sin ser un movimiento político, muchos de los hippies tomaron la filosofía de Jean Paul Sartre (1905-1980), Herbert Marcuse (1898-1975) y Karl Marx (1818-1883) como su cimiento político, autodenominándose la “Nueva Izquierda”, detestando la propiedad privada, el machismo, el racismo, el dinero y, aunque no tenían como convicción ayudar a los oprimidos, sí realizaban frecuentemente obras sociales sin pedir remuneración alguna.
Algunos hippies, convencidos de la filosofía que predicaron, huyeron de la miseria y opresión de las grandes ciudades, hacia bosques en las afueras, en donde fundaron comunas en las cuales su sistema político era el comunismo primitivo. Habían vuelto a sus raíces, eran los nuevos colonos. Sus refugios eran pequeñas casuchas de adobe o simplemente tipis; eso no les importaba, vivían de y para la naturaleza.
Su sistema organizativo fue envidiable. Cada persona realizaba una labor y un trabajo diferente, la propiedad privada era casi una especie en peligro de extinción y toda la comuna era concebida como una familia, tanto así que, los hijos eran criados por todos.
El consumo de droga fue menor y menos aceptado, pero la poligamia era muchas veces aceptada. La espiritualidad llegó a ser su esencia y tomaron algunos de los valores más importantes de las religiones de Oriente como el hinduismo, budismo Zen. y hasta de la cultura africana.
Uno de los credos de la comuna rezaba así: “Salir de una ciudad no es duro, lo único duro es el hormigón. ¡Muévete! Por tu cuenta, solo o con unos cuantos amigos. Compra tierra: No la tomes en arriendo. El dinero se manifiesta. Ten confianza. Cultiva un huerto, crea un centro. Unámonos.”
Un factor muy influyente en la cultura hippie fue sin duda la música. Les fascinaba el rock and roll a tal punto que organizaron el concierto más recordado de la historia: El Woodstock 69. Casi medio millón de hippies llegaron de todos los rincones de los Estados Unidos a la pequeña granja de Max Yasgur en el estado de New York; el concierto estaba programado para unas 40 mil personas y llegaron 400 mil; esto hizo que existan muchos problemas debido a la escasez de agua, servicios sanitarios, alimento; pero a ellos no es importaba. Al calor de las drogas cantaron y bailaron todas las tonadas de sus grupos favoritos: Janis Joplin, Jefferson Airplane, Jimi Hendrix y Joan Baez
La policía quedó asombrada al ver que, dentro de un conglomerado de gente tan grande, nunca hubo una sola pelea. Uno de los policías dijo: “En mi vida había visto una multitud que se comportara tan bien como ésta”
Hubo heridos, intoxicados, muertos y hasta dos nacimientos; pero nada impidió que sigan disfrutando de la gran fiesta que habían creado.
El movimiento hippie desaparece a finales de los sesentas e inicios de los setentas hartos de que el consumismo norteamericano haya empezado a comercializar su imágen vendiendo su vestuario, su literatura, sus adornos y su música. Es así que, en 1968, en una sencilla ceremonia enterraron a un muñeco vestido con su vestimenta tradicional, simbolizando su afán de que “nunca más se volviera a comercializar con su nombre”.

Y hablaron los hippies
"Hippie es una etiqueta del establishment para un profundo, invisible y subterráneo proceso evolutivo. Por cada hippy visible, descalzo, lleno de flores, hay miles de miembros invisibles en un underground encendido. Personas cuyas vidas están sintonizadas a su visión interior y que están largando la comedia televisiva de la vida americana"
Timothy Leary (The Politics of Ecstasy) 1967
"Imagina no tener posesiones, me pregunto si puedes, no hay necesidad para el egoísmo y el hambre, una fraternidad del hombre. Imagina toda la gente compartiendo el mundo"
John Lennon (Imagine)
"... mira toda la cosa es un mundo de vagos con mochilas, los Vagabundos del Dharma se niegan a obedecer a la demanda general de que ellos consumen producción y por ende tienen que trabajar para el privilegio de consumir, toda esa mierda que realmente ellos no querían, como refrigeradores, aparatos de televisión, autos,... todos ellos aprisionados por un sistema de trabajo, produce, consume, trabaja, consume, trabaja, produce, consume, Veo una visión de una gran revolución de mochilas, miles o tal vez millones de jóvenes americanos vagando con mochilas, yendo a las montañas a rezar, haciendo que los niños se rían y los viejos contentos, haciendo a las chicas jóvenes contentas y más contentas a las chicas adultas, todos ellos Lunáticos Zen que van escribiendo poesías que suelen aparecer en sus cabezas sin ninguna razón y por ser amables y también por una extraños e inesperados actos que dan visiones de libertad eterna a todos y a todas las criaturas vivientes."
Jack Kerouac (Los Vagabundos del Dharma) 1958
"..Si tu quieres ser libre, sé libre, porque hay un millón de cosas que por ser"
Cat Stevens (If you want to sing out)
"Me gustan las ideas de crear ruptura, de dar vuelta el orden establecido. Estoy interesado en cualquier tipo de revuelta, desorden, caos, especialmente actividad que parezca no tener ningún significado. Parece el mejor camino hacia la libertad - libertad externa es una forma de llegar a la libertad interior."
Jim Morrison
"He estado sonriendo últimamente, soñando como el mundo como una unidad. Y yo creo que puede haber uno, algún día va a llegar"
Cat Stevens (Peace Train)
"Tu creas tu propia realidad."
Seth (Seth Speaks)
"Tomé el camino por el que menos se viaja, y eso hizo toda la diferencia"
Robert Frost (The Road Not Taken)
"Kerouac abrió un millón de barras de café y la vendió millones de pares de Levis a ambos sexos. Woodstock se erige desde sus paginas."
William S. Burroughs
"Si vas para San Francisco, asegurate de llevar una flor en el pelo"
Scott McKenzie
"Nuestro programa es la revolución cultural a través de un asalto total a la cultura, que hace uso de cada herramienta, cada energía y cada medio de comunicación que podamos traer a nuestras manos colectivas... nuestra cultura, nuestro arte, nuestra música, nuestros libros, nuestros posters, nuestra ropa, el pelo largo que nos crece, la forma en la que fumamos hierba, follamos y comemos y dormimos, es todo un solo mensaje -el mensaje es la libertad"