sábado, 4 de octubre de 2008

Consejos contra el estrés

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La gestión del estrés empieza a ser una habilidad necesaria en actual mundo de la empresa, tanto como lo han venido siendo la gestión del tiempo u otras disciplinas similares.

Gestion del EstresEste mes de Agosto, tras un Julio desesperante en lo que a estrés se refiere, decidí comprar este libro: “¡No te quemes!“, de Bob Losyk. Como todos los libros de autoayuda empresarial (yo prefiero llamarlos motivacionales), no encierran ninguna formula mágica, y la mayoría de las cosas que se exponen son bastante obvias, aunque no por ello evidentes. Sin embargo, proporciona una serie de ideas y conceptos claramente expresados, está muy bien estructurado, y puede leerse a ratos cortos o directamente leer sólo las partes que nos interesen (no estoy yo muy por la labor de aprender Chi-Kung por ejemplo ;-) ). Es por ello que recomiendo su lectura.

Algunas de las ideas que más me han gustado:

1. Aprende sobre el estrés, los mecanismos que lo motivan y qué hace con tu cuerpo. Muchas veces no somos conscientes de que ese dolor en el centro de la espalda, ese refriado que no acaba de irse, la dificultada para dormir, el lavantarnos cansados todas las mañanas, la falta de concentración o la irritabilidad excesiva no son más que síntomas de estres. A la larga, el estrés puede derivar en problemas serios, ya que ataca a los sistemas circulatorio e inmunitario y puede provocar depresión.

2. Diseña un plan para reducir el estrés. Estudia las causas de tu estres. Anota durante el día los momentos en los que notas que tu estrés sube y baja. Ponlo por escrito (otro día hablaré del poder de la palabra escrita). Fíjate metas, objetivos y plazos. Diseña estrategias y selecciona los medios de reducir estrés que mejor te convengan. Fija horas del día para dedicarlas a pasear, respirar, hacer ejercicio…

3. Haz ejercicio físico. Es el mayor eliminador de estrés que existe y mejorará tu salud y tu esperanza de vida, además de tu forma física, tu aspecto y tu autoestima. “No tengo tiempo” no es una excusa válida para no hacer ejercicio. No hace falta prepararse para la media marathon: Caminar una hora a buen ritmo es un ejercicio estupendo, y recientemente comentaron en el congreso de cardiólogos de Madrid que 16.000 infartos al año no se producirían si la gente simplemente andáse más.

4. Balancea tu vida personal con la profesional. El trabajo puede llegar a ser un fin en si mismo cuando sientes pasión por lo que haces, pero recuerda que existe toda una vida fuera de él. Muchas veces, pasamos más tiempo con nuestros compañeros de trabajo que con nuestra familia, y esto nos estresa.

5. Gestiona tu tiempo. Sobre esta materia hay mucho escrito, y puede dar para una mini-serie de artículos. Basándome en mi propia experiencia, te diré que lo más importante para una estrategia de gestión del tiempo es un análisis previo de en qué ocupas tu tiempo. Toma notas cada dos horas sobre lo que has estado haciendo, en intervalos de 10 o 15 minutos. Clasifica las actividades en categorías (reuniones productivas, reuniones improductivas, teléfono, interrupciones, café, correo electrónico…). Estoy seguro de que los resultados te sorprenderán.

6. Alejate del politiqueo de oficina y los rumores. Hasta que leí este libro no me di cuenta de que, efectivamente, cada vez que un nuevo rumor se extendía por la compañía o siempre que chocaba con alguien de la empresa por motivos políticos, mi estrés se disparaba por las nubes. He apendido a alejarme de estos entornos siempre que sea posible. Cierto grado de política es inevitable en la empresa, pero no acabes siendo un pasillero.

7. Cuida lo que te dices a tí mismo. El cerebro es una maquina extraña y compleja, y reacciona a lo que nosotros mismos le decimos. Si repites mucho una afirmación, acabarás creyéndotela. Si te dedicas todo el día a decirte “estoy harto de este trabajo, vaya unas condiciones en las que estamos” lo unico que conseguirás es aumentar tu estrés. Busca cosas positivas y centrate en ellas. Si en la empresa no hay nada positivo, quizás deberías plantearte un cambio profesional y centrarte en lo positivo de ese cambio, disfrutar con la anticipación de un nuevo trabajo, nuevos compañeros…

8. Apaga la televisión. La televisión estresa. Punto. No estoy en contra de toda la televisión, y de hecho veo bastante, pero es cierto que me encuentro más estresado tras una tarde de sofá y tele de lo que estoy tras salir a pasear al perro, hacer ejercicio o jugar con mi hijo (cero estrés). Te reto a que cuentes las horas que pasas ante el televisor a la semana y luego me digas que no tienes tiempo para hacer ejercicio… ;-)

9. Relativiza. Me encantó una frase que leí hace poco en un libro que espero comentar en breve: La frase se la decía el autor a una amiga suya que había perdido una maleta en el aeropuerto y estaba haciendo un mundo de ello: “It ain’t cancer“. Muchas veces nos enfurecemos por asuntos laborales, o nos deprimimos porque no hemos logrado una venta, o algo que hemos planeado detalladamente falla por el único sitio que no habíamos previsto… En cualquier caso: No es un cancer. Se puede arreglar.

10. Define claramente tus responsabilidades. Si no lo están, habla con tu Jefe y explícale la necesidad de dejar cláramente delimitadas cuáles son tus funciones y cuáles no. Define tus objetivos y los criterios por los que van a medirse. Intentar hacer más de lo que a uno le toca, pensar que otros están haciendo nuestro trabajo (o, al contrario, están escurriendo el bulto) o pensar que hemos cumplido nuestra trabajo correctamente y que nos digan que no es lo que se esperaba de nosotros puede convertirse en una inagotable fuente de estres e insatisfacción laboral. Cuando tengas clara tu labor y tus objetivos, aprende a decir no cuando sea necesario.